UN EJEMPLO A SEGUIR:
Lynn Margulis (
Chicago,
5 de marzo de
1938 -
22 de noviembre de
2011[1] [2] ) fue una destacada
bióloga estadounidense, considerada una de las principales figuras del
evolucionismo.
[3] [4] Licenciada en ciencias por la
Universidad de Chicago,
máster en la
Universidad de Wisconsin y
doctora por la
Universidad de California,
[5] fue miembro de la
Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos desde
1983 y de la
Academia Rusa de las Ciencias. En
2008 recibió la
Medalla Darwin-Wallace. En 2011 fue nombrada profesora distinguida del Departamento de Geociencias de la
Universidad de Massachusetts Amherst.
[6]
En el año
1999 recibió, de la mano del presidente estadounidense
Bill Clinton, la
Medalla Nacional de Ciencia. Es mentora de la
Universidad de Boston y ha sido nombrada
doctora honoris causa por numerosas universidades, entre otras, por la
Universidad de Valencia,
Universidad de Vigo, la
Universidad Autónoma de Madrid y la
Universidad Autónoma de Barcelona, realizando, en colaboración con esta última, trabajos de microbiología evolutiva en el
Delta del Ebro.
[7]
Entre sus numerosos trabajos en el campo del
evolucionismo destaca, por describir un importante hito en la evolución, su teoría sobre la aparición de las
células eucariotas como consecuencia de la incorporación simbiótica de diversas
células procariotas (
endosimbiosis seriada).
[nota 1] También, la posible aceptación de su propuesta según la cual
la simbiogénesis es la principal fuente de la novedad biológica
[nota 2] pondría fin a cien años de prevalencia del neodarwinismo. Su importancia en el evolucionismo y el alcance de sus teorías están todavía por ver.
[8] [nota 3]
BIOGRAFIA
Lynn Margulis nació en
1938 en la ciudad de
Chicago. Inició sus estudios de secundaria en el instituto público
Hyde Park y cuando fue trasladada por sus padres a la elitista Escuela Laboratorio de la
Universidad de Chicago, regresó por su cuenta al instituto con sus antiguos amigos, lugar al que ella pensó que pertenecía. De esa época recuerda con agrado a su profesora de español, la señora Kniazza.
[nota 4]
A los 16 años fue aceptada en el programa de adelantados de la Universidad de Chicago donde se licenció a los 20 años, adquiriendo según ella «un título, un marido (
Carl Sagan) y un más duradero escepticismo crítico». Margulis diría de su paso por la Universidad de Chicago:
Allí la ciencia facilitaba el planteamiento de las cuestiones profundas en las que la filosofía y la ciencia se unen: ¿Qué somos? ¿De qué estamos hechos nosotros y el universo? ¿De dónde venimos? ¿Cómo funcionamos? No dudo de que debo la elección de una carrera científica a la genialidad de esta educación «idiosincrásica».
Margulis sobre su clase de Ciencias Naturales II
[9]En
1958 continuó su formación en la
Universidad de Wisconsin como alumna de un máster y profesora ayudante. Estudió
biología celular y
genética: genética general y
genética de poblaciones. De su profesor de estas dos últimas, James F. Crow, diría:
Cambió mi vida. Cuando dejé la Universidad de Chicago sabía que quería estudiar genética, pero después de las clases de Crow supe que sólo quería estudiar genética.
Margulis, Planeta Simbiótico
Desde un principio se sintió atraída por el mundo de las
bacterias, que en aquel entonces ella indica que eran consideradas solo en su dimensión de gérmenes de carácter
patógeno y sin interés en la esfera del
evolucionismo. Margulis investigó en trabajos ignorados y olvidados para apoyar su primera intuición sobre la importancia del mundo microbiano en la evolución. Ella misma, en sus diferentes trabajos, nos guía en lo que fue su investigación y los antecedentes de sus aportaciones. Siempre ha mostrado una especial disposición a valorar estos antecedentes, desde su recuerdo hacia la señora Kniazza, su profesora de
español en el instituto; pasando por el recuerdo de sus profesores de universidad y lo que para ella significaron; y terminando por una extensa referencia de los trabajos de aquellos científicos que ella rescató del olvido para apoyar su pensamiento evolucionista.
Se interesó por los trabajos de Ruth Sager, Francis Ryan y Gino Pontecorvo. Estos trabajos la llevan a la que ella considera obra maestra:
The Cell in Developement and Heredity (
La célula en el desarrollo y la herencia), escrita por E. B. Wilson en
1928. Toda esta obra relacionada con las bacterias está relacionada a su vez con los trabajos de L. E. Wallin,
Konstantin Mereschkowski y A. S. Famintsyn, en los que se plantea la hipótesis de que las partes no nucleadas de las
células eucariotas eran formas evolucionadas de otras bacterias de vida libre. Desde entonces su trabajo se ha centrado en desarrollar esa hipótesis que la condujo a formular su
teoría de la endosimbiosis seriada, y posteriormente su visión del papel de la
simbiogénesis en la evolución.
Sus aportaciones a la biología y el evolucionismo son múltiples: ha descrito paso a paso y con concreción el origen de las células eucariotas (la SET, que considera su mejor trabajo); junto a K. V. Schwartz ha clasificado la vida en la tierra en cinco reinos agrupados en dos grandes grupos: bacterias y eucariotas;
[nota 5] formuló su teoría sobre la simbiogénesis y la importancia de esta en la evolución; apoyó desde el primer momento la
hipótesis de Gaia del químico
James E. Lovelock, contribuyendo a ella desde la biología e intentando que adquiriera categoría de teoría; y ha realizado una suma de trabajos concretos sobre organismos bacterianos y formas de vida simbióticas, entre otras.
En la época de su muerte, el 22 de noviembre de 2011 (murió trabajando en su laboratorio), trabajaba profundizando en el estudio de diferentes
espiroquetas y su posible protagonismo en procesos simbiogenéticos.
Ella trae una influencia espectacular porque trae la mezcla de biología con humanidades. Ella es del linaje de estos científicos: Galileo Galilei, Copérnico y Newton. Es una científica que trae ideas radicales, pero que el tiempo y la historia demuestran que son correctas.
Dimaris Acosta Mercado, catedrática de Biología de la Universidad de Puerto Rico.
[10]